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miércoles, 26 de marzo de 2008

Día Tolkien


Me vais a permitir que, con un día de retraso por cierto (ayer me fue materialmente imporible), celebre yo aquí también el Día Tolkien, que se celebra a nivel mundial el 25 de Marzo en conmemoración de la destrucción del Único en el Monte del Destino.

La verdad es que recordando, me viene a la memoria la celebración del año pasado con el smial de Hammo (mi actual smial, aunque por aquel entonces yo aún no pertenecía a Hammo ni a la STE, era una simple "simpatizante" por decirlo de algún modo). Lo recuerdo como una gran día, un día de "hermanamiento" con la gente de Hammo (en ese momento supe que, si algún día me decidía a dar el paso y entrar en la STE, sería con Hammo), con cantidad de cosas nuevas para mí, actividades divertidas e interesantes, conferencias, un taller de quenya, concursos, ... Ciertamente lo recuerdo como un gran día, el día en que descubrí la "teoría de la doble personalidad" de Sméagol-Gollum, el día en que por primera vez me llamaron utilizando mi seudónimo (fue mi "bautizo" antes de la EstelCon de Himring), el día en que pronuncié mis primeras palabras en quenya (y no lo hice demasiado mal, ya que gané el concurso "Pronuncie en Quenya" que había preparado Aranarth, llevándome como premio el Libro Rojo de los Gandalf), ... En fín, el día en que por fin me di cuenta que había encontrado mi sitio en el mundo, un sitio en el que me encontraba a gusto con lo que oía, con lo que decía y con lo que hacía y, sobre todo, con la gente que había.

De cómo sigue lo que ese día comenzó,algunos ya lo sabéis, pues me encontrásteis (o yo a vosotros) en la EstelCon, compartiendo con vosotros viajes, comidas, talleres, conferencias, Noche Intemporal, ... Y lo que nos queda aún por compartir (espero) que será más y mejor.

Y qué mejor para celebrar este día (ya sé que voy con retraso :D) que utilizar las palabras de nuestro amado Profesor:

Sam se levantó. Se sentía aturdido, y la sangre que le manaba de la cabeza le oscurecía la vista. Avanzó a tientas, y de pronto se encontró con una escena terrible y extraña. Gollum en el borde del abismo luchaba frenéticamente con un enemigo invisible. Se balanceaba de un lado a otro, tan cerca del borde que por momentos parecía que iba a despeñarse; retrocedía, se caía, se levantaba y volvía a caer. Y siseaba sin cesar, pero no decía nada.

Los fuegos del abismo despertaron iracundos, la luz roja se encendió en grandes llamaradas , y un resplandor incandescente llenó la caverna. Y de pronto Sam vio que las largas manos de Gollum subían hasta la boca; los blancos colmillos relucieron y se cerraron con un golpe seco al morder. Frodo lanzó un grito, y apareció, de rodillas en el borde del abismo. Pero Gollum bailaba desenfrenado, y levantaba en alto el Anillo, con un dedo todavía ensartado en el aro. Y ahora brillaba como si en verdad lo hibiesen forjado en fuego vivo.

-¡Tesssoro, tesssoro, tesssoro! - gritaba Gollum -. ¡Mi Tesssoro! ¡Oh mi Tesssoro! - Y entonces, mientras alzaba los ojos para deleitarse con el botín, dio un paso de más, se tambaleó un instante en el borde, y cayó, con un alarido. Desde los abismos llegó un último lamento ¡Tesssoro!, y Gollum desapareció.

Hubo un rugido y una gran confusión de ruidos. Los golpes aumentaron y se convirtieron en un tumulto, y la Montaña tembló. Sam corrió hacia Frodo, lo levantó y lo llevó en brazos hasta la puerta. Y allí, en el oscuro umbral de los Sammath Naur, allá arriba, lejos, muy lejos de las llanuras de Mordor, quedó de pronto inmóvil de asombro y de terror, y olvidándose de todo miró en torno, como petrificado.

Tuvo una visión fugaz de nubes turbulentas, en medio de las cuales se erguían torres y murallas altas como colinas, levantadas sobre el poderoso trono de la montaña por encima de fosos insondables; y vastos patios y mazmorras, y prisiones de muros ciegos y verticales como acantilados, y puertas entreabiertas de acero y adamante; y de pronto todo desapareció. Se desmoronaron las torres y se hundieron las montañas; los muros se resquebrajaron, derrumbándose en escombros; trepó el humo en espirales, y unos grandes chorros de vapor se encresparon, estrellándose como la cresta impetuosa de una ola, para volcarse en espuma sobre la tierra. Y entonces, por fin, llegó un rumor sordo y prolongado que creció y creció hasta transformarse en un estruendo y en un estrépito ensordecedor; tembló la tierra, la llanura se hinchó y se agrietó, y el Orodruin vaciló. Y por la cresta hendida vomitó ríos de fuego. Estriados de relámpagos, atronaron los cielos. Restallando como furiosos latigazos, cayó un torrente de lluvia negra. Y al corazón mismo de la tempestad, con un grito que traspasó todos los otros ruidos, desgarrando las nubes, llegaron los Nâzgul; y atrapados como dardos incandescentes en la vorágine de fuego de las montañas y los cielos, crepitaron, se consumieron y desaparecieron.

-Y bien, éste es el fin, Sam Gamyi - dijo una voz junto a Sam. Y allí estaba Frodo, pálido y consumido, pero otra vez él, y ahora había paz en sus ojos: no más locura, ni lucha interior, ni miedos. Ya no llevaba la carga consigo. Era ahora el querido amo de los dulces días de la Comarca.
[...]


J.R.R. TOLKIEN, El Señor de los Anillos (El retorno del Rey, cap. El Monte del Destino)

sábado, 15 de diciembre de 2007

Compras, dolor de pies ... ¡y mi recompensa!

Esta mañana, mi hermana y yo nos hemos levantado bien temprano para ser sábado (a las 9 ha sonado el despertador). La razón es que habíamos quedado a las 11 de la mañana en la Puerta del Sol con Paquita, nuestra vecina del camping y "co-artífice" de mi vestido de gala, para ir a Pontejos, a zascandilear por allí para ver si encontrábamos cosas interesantes para próximos proyectos. Y, sí, hemos encontrado cosas bastante chulas para futuros eventos tolkiendili, además de llevarme a casa una revista de punto de cruz con un cuadro super bonito de Gandalf y Sombragrís ... Pero bueno, tampoco ha sido mucho lo que me he llevado, porque ya volveremos un día con mi madre, a ver si consigo sacarle algo (es explotación maternal, lo sé, pero qué queréis ...), además de que enfrente de la tienda donde hemos estado hay una hiper grande de telas de todo tipo, que no nos ha dado tiempo a ver, pero que está en mi agenda.

Después de eso nos hemos dirigido a la Plaza Mayor, porque mi hermana se ha antojado de un bocata de calamares y hemos echo un "segundo desayuno". Eso sí, nada que ver con los estupendos segundos desayunos propios de los hobbits. El nuestro ha sido un segundo desayuno más bien frugal, sobre todo el mío: un colacao he tomado (lo cual no deja de ser motivo de alegría para mí, ya que desde el lunes no había tomado nada de leche por prescripción médica debido a la gastroenteritis), mientras que mis acompañantes han tomado sendos bocatas de calamares con café con leche una y zumo de naranja la otra.

A continuación hemos decidido seguir con nuestras compras navideñas, ya solas mi hermana y yo, y hemos dirigido nuestros pasos a la FNAC, de donde nos hemos ido bien servidas. Hemos parado en la planta de DVD's, donde mi hermana me ha comprado mi regalo de reyes ("300", edición especial en caja metálica), en la planta de música (donde han sido servidos mi madre y hermano) y en la planta de libros, que era mi destino deseado. Allí he buscado la edición del 70 aniversario de "El Hobbit" (que voy a autoregalarme por reyes, por que yo lo valgo XD), pero, para mi desgracia, no había. De hecho, ni siquiera la habían recibido, según me ha informado la chica amablemente. Así que me he puesto a buscar algo con lo que calmar mi decepción y lo he encontrado: la edición de Minotauro que auna "Egidio, el granjero de Ham / Hoja de Niggle / El herrero de Wootton Major". Y con ésto, me he ido un poco más contenta (además me han regalado un pqeueño calendario para el 2008 muy chulo).

Después he convencido a mi hermana de que nos acercáramos a la Casa del Libro, a ver si allí había más suerte ... pero no, no la hubo. Allí estaba agotado, aunque me dijeron que la semana próxima traerían más. Y a la salida, hemos decidido a quedarnos a ver la actuación de Cortilandia, ese espectáculo navideño con muñecos (o similares) cantando que monta el Corte Inglés todos los años (y que durante años ha sido casi "tradicional" ir a ver en mi familia con todos lo críos). Así que allí tendríais que habernos visto a mi hermana y a mí, cantando la canción ... "Cortilandia, Cortilandia, vamos todos a cantar, alegría en estas fechas porque ya es Navidad, ...", recordando antiguos días de infancia.

Total, que era tardísimo y nosotras sin comer. Y, finalmente, hemos decidido parar a comer en Gino's (qué pizza, mamma mí) y continuar más tarde. Después de comer hemos seguido trasteando por el centro comercial, buscando regalos para mi padre y mi hermano. El segundo está ya hecho, pero mi padre no. Y eso que íbamos buscando algo super curioso que nos ha comentado Paquita y nos ha hecho gracia: una especie de rollo de papel higiénico pero con sudokus, que hemos dado en llamar "sudoku higiénico", pero que, desafortunadamente, no hemos encontrado.

Después hemos parado en la sección de música (yo buscaba algo que no he encontrado). Y, finalmente, en la sección de libros, a ver si por un casual encontraba allí "mi tessoro". Y, ¡oh, sorpresa! ... Allí estaba, sobresaliendo entre todos los demás libros alredor, mi tesoro, aquello por lo que yo había ido a Madrid de compras ... Reconozco que en ese momento se me ha caído la baba ... He cogido el ejemplar de muestra que estaba allí, le he quitado la tapa de su caja de madera y he admirado su portada ... Reconozco que no he sido capaz de sacarlo y hojearlo ... es algo que quiero hacer tranquilamente y en la intimidad, siguiendo los mismos rituales que sigo siempre que compro un libro: acariciarlo, sentir el tacto en mis dedos, olerlo, ... Llamadme rara si queréis, pero me encanta hacerlo, para mí es un momento mágico ... Así que he vuelto a ponerlo en su sitio, no sin antes coger ¡el último ejemplar que quedaba en la estantería! En ese momento una señorita me ha preguntado amablemente si me podía ayudar y yo, con mi cara de emoción, mi sonrisa de oreja a oreja y mis ojos brillando le he dicho que ya había encontrado lo que había ido a buscar ... Mi tesoro ... Así que lo he pagado y le he pedido que me lo envolviera para regalo, que aunque es para mí misma, la emoción de desenvolver algo el día de reyes me sigue encantando.

Así que ya veis ... mi día de compras, a pesar del cansancio ha merecido la pena ...